miércoles, 26 de febrero de 2014

El concierto.



Una de las principales característica de la música barroca es la búsqueda del contraste, que tiene como resultado más elaborado el concierto. Debemos tener cuidado con este concepto, el del concierto, pues por muy claro que tengamos que se trata de un recital que un cantante o un grupo hacen ante sus admiradores, en su origen esto no fue así, y la palabra concierto hace referencia a una forma musical concreta algo más especial que la anterior. Concertar algo es poner de acuerdo dos partes y, por tanto, en todo concierto debe haber dos partes o grupos que dialogan o confrontan sus discursos. En un concierto pueden confrontarse dos grupos de instrumentos (cuerdas y viento, por ejemplo),  diversas tesituras vocales (voces altas y bajas), grupos grandes frente a grupos pequeños (tutti y concertino), o todos frente a uno solo (orquesta y solista).
Todas estas modalidades y muchas más pueden dar origen a diferentes tipos de concierto, pero hay que tener clara una cosa: si no hay contraste no hay concierto.


Todo empezó en la Catedral de San Marcos en Venecia, allá por finales del s. XVI. La peculiar arquitectura de este lugar condicionó el nuevo estilo. Tal y como ves en la pintura, la catedral cuenta con tres cúpulas, en cuyo interior podían situarse tres coros diferentes que dialogaban musicalmente produciendo algo parecido a un efecto estereofónico. En esta época se llamaba “coro” a cualquier grupo de músicos, independientemente de si se trataba de instrumentistas o cantantes. Poco a poco el estilo se extendió por toda Italia y más tarde por Europa, constituyendo uno de los géneros músico más prolíficos.

ACTIVIDADES:

1. Escucha la siguiente obra de Claudio Monteverdi escrita para la catedral de Venecia y discrimina qué rasgos son típicamente barrocos y cuáles renacentistas.






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