Carlo Broschi, apodado Farinelli, fue el castrato más afamado de la historia. Los orígenes de los castrati están ligados a la música coral religiosa donde existía la prohibición expresa a las mujeres de formar parte de los coros. La ópera, espectáculo favorito del S. XVIII, adoptó pronto a los castrati como sus voces preferidas en su afán por mostrar lo extraño, lo diferente, lo exótico, lo artificial, lo sorprendente... Para aquellos legendarios cantantes de ópera barrocos se escribían los mejores papeles protagonistas y eran aclamados por toda Europa.
Debemos tener mucho cuidado en lo confundia a los castrati con los contratenores. Ya desde la época renacentista, en los lugares en los que la castración de niños antes de la adolescencia no estaba bien vista, se recurrió a la técnica del falsete para lograr voces agudas en ausencia de mujeres, dando lugar a una importante escuela de contratenores, que pueden ser, al igual que las voces femeninas, sopranos contraltos o mezzosopranos. Afortunadamente, hoy no existe ningún castrato (al menos por motivos musicales), y no podemos saber cómo sonaban aquellas voces. Las representaciones actuales de las obras que fueron escritas para ellos suelen ser cantadas por mujeres o contratenores.
Farinelli fue muy importante en el desarrollo de la música española durante el s. XVIII. Felipe V, el que fuera rey de españa entre 1700 y 1746, sufría constantes depresiones. Para poder superarlas se refugiaba en su lugar favorito, el palacio de ensueño que hizo construir en San Ildefonso ("La Granja", quizá hayáis ido), lugar próximo a Segovia rodeado de frondosos bosques habitados por numerosas piezas de caza que esperaban ser ganadas por su ilustre propietario. Pero ni el lujo del palacio ni la rica colección de obras de arte que lo adornaban eran suficientes para librar al monarca de su melancolía. Así que su esposa, Isabel de Farnesio, le procuró un remedio musical, y le llevó hasta aquel rincón al más famoso cantante de ópera de su época, el castrato Farinelli, así que el famoso cantante llegó a segovia con la intención de pasar unos meses atendiendo al monarca...pero se quedó más de veinte años. El musicoterapeuta personal del rey pasó a ser el principal programador de música en España durante este siglo.
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